Llevo cuatro meses tomándolo cada mañana con el desayuno y se volvió parte de mi rutina. Lo que más noto es que llego a la tarde con ganas de seguir, cuando antes solo pensaba en sentarme.
Llevo cuatro meses tomándolo cada mañana con el desayuno y se volvió parte de mi rutina. Lo que más noto es que llego a la tarde con ganas de seguir, cuando antes solo pensaba en sentarme.
Mi hija me lo compró porque yo desconfío de todo lo que se vende por internet. Lo tomo con la comida, no me cae pesado y ya voy por el segundo frasco. Eso, viniendo de mí, es bastante.
Lo empecé por insistencia de mi hermana y ya voy por el tercer frasco. Lo que más agradezco es que no hay que complicarse: dos cápsulas con el desayuno y listo.
Los primeros días sentí un calorcito en el estómago, tal como avisan. Se pasó en menos de una semana tomándolo junto con la comida y desde entonces, todo normal.
Trabajo de pie diez horas y llegaba a casa arrastrándome. Llevo dos meses y las tardes se me hacen menos cuesta arriba. No es magia, pero se nota la diferencia.
Compré el paquete de tres porque salía mejor de precio y me alegro: da tiempo a ver cómo responde uno, que es lo que recomiendan. El pedido llegó en cuatro días.
Había probado de todo antes y siempre lo dejaba a la semana. Este lleva conmigo desde mayo, que para mí es récord. La cápsula se traga fácil y no repite.
Lo tomo desde hace mes y medio y avisé a mi médico antes de empezar, que era mi principal duda. Todo en orden, así que sigo con la rutina sin pensarlo.
Lo que me convenció fue la garantía de 90 días: si no servía, lo devolvía y punto. No hizo falta usarla. Aquí sigo, ya con el tercer frasco en casa.